Artículo de D. Francisco Orgambides, un Judío en el Cádiz de las Cortes

En los fondos de la Fundación Federico Joly se conserva un grabado del tránsito del Siglo XVIII al XIX en el que se ve una goleta, de las conocidas como «De Baltimore», navegando frente a la muralla del Vendaval, con su pabellón de barras y estrellas.Y no era nada raro porque el Judío Norteamericano
Mordecai Manuel Noah, que estuvo viviendo en nuestra ciudad entre Septiembre de 1813 y Junio de 1814, escribió en su libro de viajes por España, que en tiempos menos convulsos, podían encontrarse fondeados en Cádiz, medio centenar de barcos americanos.Es muy curiosa la impresión que Noah, abogado, primer sionista americano, entonces en Cádiz camino de una misión consular en Tánger, y luego periodista, tiene de nuestra ciudad y de buena parte de Andalucía, porque obligado a permanecer en
Cádiz por no poder pasar a Tánger por las medidas antiepidémicas, se extiende sus recorridos hasta Almería.Precisamente por los trabajos de Antonio Garrido Dominguez y por las publicaciones de la Diputación de Almería, se divulgado el testimonio de Noah, muy poco conocido hoy en Cádiz.Sin embargo amplias noticias, 1813 y 1814, de como era la vida cotidiana en la Ciudad: de los festejos de aniversario de la Constitución en Marzo de 1814, de las corridas de toro a las que asiste y de las que
deja una reveladora anécdota de como eran los aficionados de entonces, de las costumbres de los gaditanos y hasta de cómo se cocinaba, maravillado del artilugio culinario andaluz que el denominaba NAFFY, y que no es más que el humilde anafe. Dice este Judío, que aquel Cádiz de las Cortes que describe, era una ciudad muy limpia y animada; se quejaba del levante, convenía que los gaditanos eran muy amables, y aficionados al teatro, sobre todo a los sainetes, aunque cuando terminaba la función, corrían a cenar pescado frito de los puestos callejeros. Y es que lo de las acedías sí que tiene unos cuantos centenarios.

Fuente: Diario de Cádiz