Esta frase la acuñó y empezó a poner en la primera página de sus libros, Fray Luis de León, después de su cautiverio en las Cárceles de la Inquisición, por haber traducido del Hebreo sin permiso «El Cantar de los Cantares de Salomón».
Podríamos traducirla como «De cada golpe o quebranto renaceré con más fuerza».
Fue la utilizada como lema por los Criptojudíos de Cádiz, cada vez que la Inquisición los enjuiciaba por Judaizantes, buscando especialmente el «quebrántarles económicamente».